la izquierda también debería estar empeñada en influir en los temas de seguridad, con el fin de que, al tener injerencia dentro del Gobierno, pudiera velar para que se les diera la adecuada protección a los reinsertados, se deslindaran efectivamente del paramilitarismo los sectores del establecimiento que mantienen vínculos con él y se garantizara que, contra los desmovilizados de las Farc y los líderes de los movimientos sociales, no se emprenda una campaña de genocidio similar a la que se practicó contra la Unión Patriótica.
Así las cosas, si la izquierda fuera más hábil y pragmática, debería pedirle al presidente que le diera no solo el Ministerio de Trabajo, sino también el de Agricultura y algunas otras posiciones desde las cuales pudiera vigilar la seguridad de los futuros desmovilizados.
Pero, como es su costumbre, el sector más terco y disolvente del Polo se fue lanza en ristre contra Santos por nombrar a Clara López y contra ella por aceptar el cargo, y logró que el comité ejecutivo del partido tomara la decisión de que la participación de Clara en el Gobierno fuera a título personal.
Señores: ¿no se dan cuenta de que la mayor tragedia que podría ocurrirle a Colombia, a sus fuerzas democráticas y a la izquierda, sería que fracasara el proceso de paz? ¿No entienden que esta es la última oportunidad que, en muchas décadas, tendremos los colombianos de lograr esa paz que ya está en la puerta del horno? ¿Por qué adoptan la política hipócrita de decir que apoyan el proceso, pero, a renglón seguido, lanzan toda suerte de improperios contra el presidente y consiguen, así, debilitarlo más y ayudarles a las fuerzas de derecha en su propósito de que fracase la paz?
¡Yo no entiendo!
Por ahora, lo único que se me ocurre es decirle a Clara López, quien tiene toda la capacidad y la preparación para realizar una buena labor en el Ministerio e influir positivamente dentro del Gobierno, con miras a consolidar la ejecución de lo pactado en el proceso de paz, que la apoyo en su decisión y que le deseo suerte y paciencia…
Y a los que por acción u omisión ayudan a que acabe por no lograrse la paz, les dejo esta frase de la premio nobel de literatura Svetlana Alexievich, tomada de su libro La guerra no tiene rostro de mujer:
“Por suerte… Yo no veía a la gente que mataba… Pero… Da lo mismo… Ahora sé que yo mataba igual…”.
Los invito a la charla que tendremos hoy con la premio nobel de paz Jody Williams, a las 10:30 a.m., en el Gimnasio Moderno.
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